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Primer paciente pediátrico de nuestro país operado con un robot.

Un adolescente con una obstrucción urinaria de nacimiento se convirtió en el primer paciente pediátrico de nuestro país operado con un robot.

La cirugía, realizada hace exactamente unas semanas en el Hospital Italiano de Buenos Aires, duró dos horas y el paciente retomó sus actividades sin demasiadas limitaciones al día siguiente con sólo cuatro diminutos puntos de sutura.

“La cirugía robótica mejora muchísimo la calidad de la operación, con cualquiera de las técnicas usadas en este tipo de patologías. Usar un robot permite mejorar un poquito más la precisión de los movimientos y de la sutura”, explicó el doctor Francisco De Badiola, subjefe del Servicio de Cirugía Pediátrica y jefe de la Sección Urología Pediátrica del hospital.

El paciente, de 14 años, tenía una malformación congénita en el aparato urinario que si no se corregía podía dañar gravemente sus riñones. Se trataba de una obstrucción en la porción final de la “tubería” que transporta la orina hasta la vejiga.

“La orina se forma en los riñones y es transportada por un sistema de cañerías con forma de embudo, que, al final, tiene un diámetro menor. En el paciente, ese diámetro era más chico que la medida normal por causas congénitas, lo que hacía que la orina se acumulara excesivamente y podía comprometer el funcionamiento de los riñones”, precisó el especialista.

Además de De Badiola, en esta primera intervención robótica pediátrica participaron también los doctores Juan Moldes, del Centro de Incontinencia Urinaria y Fecal Infantil, y el cirujano César Benmaor, becario del Servicio de Urología Pediátrica, que luego de finalizar su entrenamiento en el hospital regresará a trabajar a Misiones.

A diferencia de las cirugías “a cielo abierto” o laparoscópicas, que son las utilizadas generalmente para corregir esta malformación urinaria, el robot posee un sistema que permite optimizar y multiplicar los movimientos de los instrumentos quirúrgicos que en la cirugía convencional hace el cirujano. La visión tridimensional del sitio por operar y la anulación programada del temblor normal de las manos potenció la precisión del trabajo. “Fue como operar con una lupa y con movimientos muy precisos y delicados”, indicó De Badiola, que ayer controló al paciente. “Su estado es muy bueno”, dijo.

En 2009, el equipo operará a otros seis chicos con distintos trastornos urológicos. (APF.Digital)

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